EDUCACIÓN INFANTIL
!BIENVENIDOS A ESTE BLOG!
Este blog va dirigido a los niños/as
y a las familias, con la intención de compartir y hacer partícipes de las experiencias vividas de vuestros hijos/as en el aula.
Creerme, si algo
hago durante el día es leer y leer hilos en redes sociales y post en
blogs de papás y mamás quejándose sobre este tema sin saber qué hacer:
hablamos de los niños que desobedecen casi por sistema.
Así que hoy he decidido hablaros de lo que recomiendan los expertos en
psicología infantil, para estas situaciones donde perder el control es
demasiado tentador. Todo ello, centrándonos en un tipo de crianza muy en auge que nos gusta mucho por sus cualidades: la crianza respetuosa pero con límites y normas claras. Básicamente lo que viene a decir este tipo de educación positiva es que si nos enfrentamos a estas situaciones de desobediencia con respeto, autoridad y amor al mismo tiempo, todo saldrá rodado. Se puede encontrar el equilibrio, aunque cueste dar con él.
El punto de partida o enfoque es el siguiente (y dicen que a la larga, funciona) : En vez de esperar a ver qué hace y cómo y después regañarle o castigarle, voy a incentivar su conducta dirigida a PORTARSE BIEN.
¿Y si hacemos peticiones acordes a tu etapa de desarrollo?
Con esto nos referimos a que muchas veces tendremos que explicar por qué deseamos que hagan una cosa o la otra. Los niños pequeños no poseen aún la sabiduría necesaria para saber por qué deben actuar de un modo y no de otro, por ello deberemos hacer hincapié en que nos entiendan, con frases básicas como: ''Recogemos
los cochecitos porque estaban guardados antes de sacarlos, así que hay
que devolverlos a su lugar' o 'Vamos a bañar a nuestro perrito porque
merece estar limpio como nosotros' .
El refuerzo positivo
Ya sabes que si a un niño le motivamos a que se comporte bien, estaremos reduciendo las probabilidades de que se porte mal. Más fácil es entenderlo con este ejemplo: ''Si
haces los deberes a tiempo, podrás jugar un ratito con tu hermano'' o
''Cuando acabe el curso, si has sido bueno en el cole, iremos todos al
parque de atracciones'' o ''Te compraremos el disfraz de Elsa de Frozen
si te portas bien en el médico'' . Tus
hijos, poco a poco, entenderán que detrás de una conducta positiva
habrá una recompensa, y no necesariamente material. Podéis ir al parque
de atracciones, pero también puede simplemente, recibir los agradecimientos de su familia y seres queridos. El elogio es un concepto que no debemos subestimar. Ahora te cuento por qué.
Elogiar, siempre buena idea.
Al contrario de lo que muchos papás y mamás creen, elogiar a los niños a su debido tiempo y sin abusar, puede ser muy satisfactorio no sólo para su autoestima sino
para que se porten bien y te hagan caso. Cuando te enfrentes a un
momento difícil en el que sabes que a tus hijos les va a costar hacer
una tarea o llevar a cabo una actitud concreta, no dudes en acompañarlo
de un elogio. ¡Qué niño tan limpio y ordenado! Cuando
recojáis juntos la habitación o frases como estas, cuando haga 'alguna
tarea concreta bien y sobre todo con esfuerzo explícito por su
parte': ¡Qué bien te estás aprendiendo las letras y los números! ¡Estoy orgullosa de ti! cuando repaséis juntos las tareas del cole.
¿Más frases? ¡Lo
has conseguido gracias a tu propio esfuerzo! ¡Me gusta cómo lo has
hecho! ¡Fíjate, antes no pudiste, pero ahora ya sí! ¡Qué bien se te dan
las ciencias naturales! SI por ejemplo, intuís que vuestro hijo tiene una especial devoción por el deporte o por la música y además disfruta desarrollándose en este ámbito, no dudes en aprovechar y elogiar en este momento: ¡Qué bien tocas ésa canción! ¡En Navidad los Reyes podrán traerte uninstrumento musical nuevo!
Lenguaje positivo, en definitiva
Que
tu lenguaje corporal sea igual de motivador y positivo que tus
palabras. De nada sirve emplear frases llenas de alegría y de motivación
o entusiasmo, si nuestra comunicación no verbal no las acompaña. Acaricia,
juega, ríe, salta y corre con ellos. No se trata de ser su mejor amiga
pero sí de ser una madre o padre implicado y consciente en la etapa que
vive su hijo. Estar cerca de él hará que entiendas mejor sus necesidades
y que practiques la empatía de forma muy activa.
UN BUEN MOMENTO PARA ENSEÑAR A COGER EL LÁPIZ CORRECTAMENTE
Coger bien el lápiz
ayuda también a tener una escritura correcta y adecuada. Conviene ayudar
y corregir a l@s niñ@s, especialmente, a partir de los tres años de edad.
A menudo nos encontramos pequeñ@s que cogen el lápiz de forma incorrecta,
la mayoría llegan al cole con este error tan afianzado que a l@s maestr@s nos
resulta difícil por no decir imposible corregirlo. Algunos adultos
también lo cogen mal o no saben cual es la forma correcta.
Aprender a coger el lápiz de forma adecuada es más complicado de lo que parece.
Requiere un buen control de la motricidad fina, y esta se puede ejercitar de
manera divertida para ell@s. Hay algo que conviene equilibrar y es la fuerza con la que algun@s niñ@s toman
su lápiz. Más que cogerlo se aferran a él dificultando el proceso de
aprendizaje.
Para conseguirlo necesitamos vuestra colaboración, fomentando en el/la niñ@ el deseo de hacerlo bien.
Aquí os
daré algunosejercicios y pautas que se pueden hacer en casa y que
realizamos en el cole:
- Hacer garabatos libremente. Más adelante practicar dibujando círculos, líneas rectas,
horizontales, verticales y oblicuas sobre papel o en una pizarra. Para empezar,
utilizaremos hojas grandes sin líneas pidiéndole que escriba de izquierda a derecha. Cuando ya
domine el trazo repetiremos el mismo ejercicio utilizando un papel con líneas
muy espaciadas entre sí.
- Picar con el punzón, primero por separado sin contornos ni límites
y después sobre líneas y espacios delimitados.
- Teclear (pianos de juguete, ordenador...).
- Jugar con pinzas de la ropa (abrirlas usando los dedos
pulgar e índice).
- Rasgar a papel y hacer tiras con las manos. Posteriormente bolitas
(disminuyendo progresivamente su tamaño).
- Modelar plastilina.
- Exprimir esponjas, cuando estamos en la hora el baño.
- Hacer collares ensartando bolas, macarrones…
- Repartir las cartas de una baraja.
- Pasar cuidadosamente las hojas de un libro.
- Manipular objetos pequeños.
- Enroscar y desenroscar las tapas de botes, atornillar y
desatornillar.
- Meter los pinchitos de colores por sus agujeros.
- Pintar con pintura de dedos usando el dedo índice.
- Hacer líneas en la arena.
- Pegar gomets.
- Recortar con tijeras.
- Subir y bajar cremalleras.
- Abrochar o desabrochar botones.
- Coger con los dos dedos de uno en uno lentejas o garbanzos y
meterlos dentro de un bote. - Comer solos manejando cuchara y tenedor.
- Jugar con construcciones.
- Alinear fichas de dominó.
- Juegos manuales que requieren construcciones de equilibrio
con palillos.
- Seguir caminos improvisados con el dedo en el suelo, papel,
la pizarra o una mesa.
- Retorcer una cuerda atada por el otro extremo.
- Abrir y cerrar tapones botellas, frascos con tapón de rosca…
distintos tamaños.
- Mondar con los dedos una pieza de fruta.
- Hacer "música" con los dedos apoyados en la mesa,
de a uno.
- Hacer mímica con las manos acompañando canciones.
- Apretar con la mano una pequeña pelota.
Algunos ejemplos bastante ilustrativos:
Para que el/la niñ@ coja bien el lápiz primero lo invitamos a
pensar en cómo realizar la pinza, tenemos que tener en cuenta que cogemos el
lápiz con los dedos pulgar e índice, como si realizáramos el piquito de un
pájaro y después lo apoyamos sobre el dedo corazón. El lápiz se sostiene
utilizando los dedos pulgar, índice y apoyándolo en el corazón (entre los dedos
pulgar y corazón, y sobre aquél se coloca el dedo índice, que ejerce una ligera
presión).
Los dedos que toman
el lápiz deben estar convenientemente separados de su punta, de manera que
quede espacio para los dedos anular y meñique, lo que permitirá a la mano
moverse con comodidad.
La postura tiene que
ser la correcta, sin tensiones en los hombros o los brazos, para ello los
sentaremos derechitos en la silla, con la espalda recta y los pies pegados al
suelo (cuando sea posible ya que a esta edad…), la mesa no debe ser ni demasiado
alta ni demasiado baja. Con la otra mano sujetaremos el papel y comenzaremos a
colorear sin salirse, para ello empezamos por los bordes y seguimos siempre la
misma dirección: izquierda-derecha o arriba y abajo. En
casa y en el cole intentaremos evitar posturas inadecuadas(os aseguro que no es
tarea fácil), tomando correctamente el lápiz y manteniendo el cuerpo y el papel
en la posición debida. Necesitamos que mantengan el hombro fijo mientras mueven
el codo y la muñeca de la forma adecuada. Además sus ojos deberán seguir lo que
vaya haciendo su mano.
Nosotr@s
debemos ser
buenos modelos y lo corregiremos con cariño y mucha, mucha paciencia
cuando no lo haga correctamente. Elogiándol@ cuando lo hace bien o lo
intenta y diciéndole
que si sigue practicando seguramente lo conseguirá.
Para facilitar coger bien el lápiz podemos utilizar lápices y pinturas triangulares. Suelen pedirse en infantil de
tres años. En caso necesario puede utilizarse
un adaptador especial de plástico para ayudar a reducir la tensión.
Algunos de estos ejercicios probablemente os podrán resultar"curiosos"pero tienen su sentido. L@s niñ@s
zurdos aprenden de la misma manera la única diferencia es la mano con la que
escriben y dibujan. Afortunadamente para tod@s, actualmente, ya no se les
corrige para que utilicen la mano derecha.
Todos mejoraremos si
lo intentamos y practicamos.
Aquí
os dejo este vídeo tan simpático para que aprendan a cuidar nuestros
lápices.¿ Evitaremos de esta forma que los muerdan, chupen y rompan?
Como en años anteriores la CEAPA nos presenta su calendario sobre competencias en aprendizajes básicos. Esta cargadito de ideas para trabajar las competencias básicas de una forma divertida.
Los niños y niñas de tres años comienzan a relacionarse con sus iguales
con necesidades, intereses y personalidades diferentes a los suyos. Esto
hace que, en algunas ocasiones se puedan originar situaciones
conflictivas que pueden afectar a la dinámica familiar y escolar. Estos
comportamientos aparecen cuando el niño quiere llamar la atención del
adulto, experimentar poder frente a los padres o sus iguales o querer
conseguir cosas que no se les pueden conceder.
Las rabietas son una característica propia de esta edad, surgen cuando
no se consigue aquello que se desea y hay una imposibilidad de
expresarlo. Son comportamientos inmaduros que sirven para manifestar un
enfado. Como aún tienen dificultad para expresarse correctamente
mediante el lenguaje, lloran, se quejan, se enfurruñan, dan pataletas,
chillan, se ponen nerviosos e incluso agresivos.
Las rabietas suelen ser muy explosivas y sonoras y pueden manifestarse en cualquier lugar.
A partir de los tres años suelen comenzar a suavizarse. A medida que va
progresando en el desarrollo del lenguaje, el pequeño va a ser capaz de
expresarse y manifestar y decir aquello que le ocurre. Por ello es de
suma importancia que se le enseñe a expresar sus ideas y sentimientos a través de las palabras.
Pero cuando surge la rabieta...¿qué debemos tener en cuenta?
No
atender al niño con una rabieta no significa rechazarle afectivamente
sino retirarle nuestra atención hacia ese comportamiento.
Ante
la indiferencia del adulto frente a la rabieta aumentará la intensidad
de la misma. No hay que asustarse, irá disminuyendo poco a poco.
No debemos perder el control, no hay que gritar ni dejarles solos.
No se deben utilizar el miedo ni el chantaje para controlarlas.
Cuando
se hayan calmado debemos hablar con el niño de lo mal que lo han pasado
y lo inadecuado de su comportamiento, mostrándole siempre cariño y
afecto.
Reforzar al niño siempre que consiga controlarse y exprese con palabras lo que le preocupa.
Estimularlo y escucharlo cuando algo no le sale bien.
Cuando la rabieta es por no salirse con la suya no hay que ceder, es mejor ignorar el comportamiento.
Si
el niño o la niña tiene que hacer algo importante, por ejemplo, irse a
la cama, comer, ir al cole, debe hacerlo, la rabieta no debe ser un
impedimento para ello.
Si el niño no consigue lo que quiere a través de una rabieta aprenderá que éste no es el medio para conseguirlo.
Es importante que todas las personas cercanas al niño actúen de igual forma (abuelos, tíos...) frente a una rabieta.
Si la rabieta es tan fuerte que el niño podría llegar a lastimarse hay que cogerlo en brazos hasta que sintamos que comienza a relajarse.
Cuando la rabieta pase se ha de actuar normalmente, como si nada hubiese sucedido.
Es
de suma importancia que ante las primeras rabietas del niño o niña se
mantenga la calma y el control ya que esto marcará las siguientes
pautas.
Es
fundamental que tanto el padre como la madre estén de acuerdo y se
mantengan igual de firmes a la hora de poner límites y normas al
comportamiento del niño o la niña.
Esa tarea tan difícil, tanto para padres y madres como para docentes: conseguir que los más pequeños hagan caso. ¿Depende de la forma de dar la orden? ¿Hay que ser muy tajantes? ¿Somos demasiado "blandos" porque no queremos que los niños/as se frustren? Solemos hacernos estas y otras preguntas.
En este vídeo que he encontrado en la página de Jesús Jarque se dan una serie de pautas que nos pueden venir muy bien tanto en el ámbito familiar como en el escolar.
El niño al que no le gusta leer se encuentra en un "callejón sin salida": Ha llegado a esta situación probablemente porque ha tenido problemas en la adquisición de la lectura y la única manera de que llegue a leer mejor y/o llegue a disfrutar con la lectura es leyendo. Pero no le gusta…
Para ayudar al niño a adquirir afición por la lectura hay que intentar dos cosas:
1-Que el niño lea, aunque sólo sea un poco, todos los días.
2-Que disfrute, o al menos no aumente su "fobia", con ese rato de lectura.
Para ello se proponen las siguientes orientaciones:
-Hay que dar un giro a lo que veníamos haciendo hasta ahora. Es probable que el niño haya asociado la lectura con emociones desagradables (se cansa, le corrigen continuamente, se siente incompetente, etc.). Se trata ahora de lo contrario: asociar la lectura con emociones agradables: no es una obligación, se le reconoce cada pequeño avance, no se le corrige, lo importante es que entienda lo que lee, etc.
-El material de lectura que ofrezcamos al niño debe ser divertido y/o entretenido: Ir con él a la librería o a la biblioteca a que elija él mismo los libros nos asegurará que sea un material adecuado para él. No importa que elija comics, ni que se dedique casi todo el tiempo a mirar los dibujos, porque cuando le interese regresará al texto escrito.
-Este material debe ser de nivel parecido o inferior al nivel de lectura del niño para que la lectura no le resulte demasiado dificultosa. En el primer nivel lo mejor serían libros de letra cursiva, poco texto y con abundantes ilustraciones.
-Permitirle leer en la cama antes de dormir. Ahí podemos dejarle leer lo que quiera, leerle nosotros, hacer una lectura conjunta, etc. Esta es una buena ocasión para que disfrute con la lectura, utilizando el material que prefiera.
-No hacer caso a sus comentarios negativos sobre la lectura ni tampoco entrar en discusión sobre ese tema.
-Procurar no corregir sus errores. Es preferible centrarse en las palabras o frases leídas correctamente, haciéndole ver cómo sabe leer o cómo va progresando. En ese sentido estar atento a cualquier mínima mejora para animarle.
-Si se trata de hacerle corregir algún aspecto podemos hablar de nuestra experiencia (cómo nos pasaba algo parecido y qué hicimos para mejorarlo).
-Evitar hacer comentarios negativos en casa o a familiares y amigos sobre sus dificultades cuando él esté presente. Al contrario, elogiar en esas situaciones sus avances, aunque sean mínimos.
-Dedicar todos los días, a la misma hora, un ratito a actividades de lectura. Esas actividades dependerán del nivel del niño (desde asociar palabras con imágenes colocando etiquetas a objetos de la casa, hacer puzzles de letras e imágenes o leer un pequeño cuento).
-Lo más importante de ese tiempo diario es que resulte agradable. Para ello, hay que:
-Respetar el nivel de lectura del niño sin proponerle actividades más difíciles de las que sea capaz de realizar.
-Realizar varias actividades, para que no se canse con la repetición.
-Acabar nosotros cada actividad antes de que el niño se canse y quiera acabar él.